A finales del siglo XIX,
en el templo de Buda de la Esmeralda, en Bangkok,
un príncipe
tenía la costumbre de hacerle la misma pregunta a cada visitante que se cruzaba.
¿Quién es,
en tu opinión, la persona más popular de Tailandia?
Y casi todos y todas respondían lo mismo.
No un rey, no un monje, no un héroe de guerra.
Respondían, Maenak
El problema es que Maenak llevaba entonces más de 30 años muerta
Esta es la historia de un fantasma que se volvió más famoso que la mayoría de los vivos
Y que siglo y medio después sigue sin dejar en paz al cine tailandés
Segundo episodio de Eta Zap Zap, el podcast
Hoy dejamos la cocina un momento,
volveremos a ella la próxima vez
para contarte la leyenda de fantasmas más famosa de Tailandia.
Pero esta vez no te la voy a contar solo yo.
Vamos a representarla.
Mediados del siglo XIX,
reinado del rey Rama IV,
un canal tranquilo de Prakkanung, entonces a las afueras de Bangkok.
En una casa de madera sobre pilotes vive Nak y Mak,
un matrimonio joven profundamente enamorado
Nak está embarazada
y esta mañana
Mak tiene que marcharse
no quiero irme Nak
no si
no ahora que
lo sé pero no puedes negarte a servir al rey
volverás antes de que Nazca
ya lo verás
te lo prometo
volveré antes del primer llanto de nuestro hijo
eso no depende de ti Mak
depende de él o de ella
Mac se marcha a la guerra, resulta herido y su recuperación en Bangkok se alarga mucho más de lo que ninguno de los dos había previsto.
Meses después,
con Mac todavía lejos,
llega el momento del parto.
¡Empuja, Mac! ¡Empuja! ¡Ya que aquí está!
Lo que ocurrió esa noche en la casa junto al canal nadie en el pueblo quiso contarlo después con demasiado detalle.
Al amanecer, el pueblo estaba distinto.
Nadie hablaba de la casa de Mac y Nack en voz alta.
Y sin embargo, semanas después,
cuando Mac por fin regresa, encuentra la casa exactamente como la dejó.
Semanas más tarde, Mac regresa a casa.
No sabe nada de lo ocurrido.
Mac, Mac,
ya estoy en casa.
Mac,
por fin.
Ven,
ven a conocer a tu hijo.
Es perfecto, igual que tú.
Mac retoma su vida junto a ellos,
feliz,
ajeno por completo a la tragedia.
pero en el pueblo todos saben la verdad
y algunos vecinos con el corazón en un puño
deciden que Mac tiene que saberlo
Mac,
tienes que escucharme
hay algo que pasó mientras estabas fuera
algo que nadie se ha atrevido a...
¿De qué hablas?
Acabo de dejar a Mac en casa
dándole comer al niño
está perfectamente
Eso es exactamente lo que no entiendo
por eso tienes que...
Otro día, Mac
hablamos otro día
Mac se queda con la duda,
pero no le da más importancia,
y esa misma noche el vecino desaparece para siempre.
No fue el único.
Uno por uno, los vecinos que se acercaban a Mac con esa misma mirada,
esa misma duda a medio decir,
empezaron a desaparecer.
Nadie entendía por qué.
Mac mucho menos.
Y llegamos a la escena que cualquier tailandés reconocería con solo mencionarla, probablemente el momento más icónico de todo el folclore tailandés de fantasmas.
Nak está en la cocina preparando nam prik,
una pasta de chili picante, se le cae una lima del balcón hasta la planta baja.
Ay, se me ha caído.
Y sin pensarlo, para no perder tiempo,
Knack estira el brazo, mucho más de lo que un brazo humano podría alargarse jamás.
Mack lo está viendo.
Knack,
tu brazo.
Y en ese instante todo encaja de golpe.
La tormenta de aquella noche,
las miradas del pueblo, el vecino que desapareció con una advertencia a medio decir.
Mac por fin entiende de que nadie se ha atrevido a decirle con todas sus letras.
Knack murió aquella noche de tormenta y desde entonces nunca se ha ido de verdad.
Esa misma noche,
Mac huye de casa en silencio, pero Knack se da cuenta y sale tras él desesperada.
¡Mac!
¡Mac!
¡No me dejes!
¡No otra vez!
Mak logra esconderse tras un arbusto de una planta, el Naman Nat,
que, según la creencia popular,
repele a los espíritus.
Y con esos segundos de ventaja, corre hasta el templo de Wat Mahabut,
tierra sagrada. Un espíritu no puede entrar ahí.
Nak se queda fuera y ese dolor de no poder alcanzarlo se convierte en furia. A partir de ahí empieza a aterrorizar al pueblo entero, culpando a los vecinos de haberle arrebatado a su marido.
Los aldeanos desesperados buscan ayuda para exorcizar al espíritu y aquí la leyenda se ramifica.
Existen varios finales, según quien la cuente.
En la versión más extendida, un exorcista consigue atrapar a Nak y encerrarla en una vasija de barro que arroja al canal.
Una solución temporal.
Años después,
alguien la encuentra,
la abre sin saber lo que contiene y la libera de nuevo.
Las versiones posteriores incorporan a un monje real,
muy venerado, Somtet-to.
Nak,
tu amor por Mak no es el problema.
El problema es que te niegas a soltarlo.
No puedo.
No puedo dejarlo ir.
Entonces no lo dejes ir del todo.
Te prometo esto.
En otra vida volveréis a encontraros.
Pero ahora descansa.
Y según esa versión,
que a mí personalmente me parece más bonita de todas,
es esa por mesa,
no el exorcismo.
Lo que finalmente hace que Nak deje de aferrarse al mundo de los vivos.
Esta historia no se quedó en un cuento que se transmite de generación en generación. Se
convirtió en devoción real.
En el templo de Wat Mahabut,
en Bangkok,
existe hoy un santuario
dedicado a Mahenak,
con una estatua suya y su bebé en brazos.
Cada día recibe ofrendas de gente que
le pide partos fáciles o que sus maridos queden exentos del servicio militar.
Literalmente,
que les evite lo mismo que a ella la mató.
Y el cine tailandés lleva casi un siglo sin soltarla,
desde la primera adaptación muda de 1936,
pasando por Nak Nak de 1999,
la versión más aclamada, con Intira Chaurampura en el papel de Nak,
hasta la comedia Pi y Mak 2013,
la película tailandesa más taquillera de la historia.
Y la historia sigue viva.
En 2022 llegó Dying Pack Canon,
centrada en El Hijo del Fantasma. En 2024,
una nueva serie de
televisión. Y en 2025,
nada menos que dos versiones más, una comedia romántica y un episodio en una
serie de animación francesa.
También existe una canción popular, La leyenda de amor de Maenak,
compuesta como tema para una serie de televisión tailandesa y un musical de teatro completo y hasta
una ópera compuesta en 2003.
Casi un siglo y medio y la historia sigue sin agotarse.
Para este episodio hemos tenido las geniales voces de Elena,
del podcast Mujeres con Historia,
como Mac.
La voz de Nac ha sido gracias a V. Martín, Cunyat Catalá como vecino, Rubén,
del podcast El parche de Odín y Ocularis, como el monje, y la partera a Lirae. Y como reserva
hemos tenido a C.D. Castillo, que esta vez no ha salido, pero va a ser el siguiente protagonista
de nuestra próxima historia.
Y con esto cerramos el episodio de hoy. La próxima vez volveremos a
la cocina, te lo prometo.
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Todos los enlaces están en las notas de este programa.
Gracias por escuchar hasta aquí y nos vemos en el próximo capítulo.
¡Adiós!
En la orilla del río, donde el agua no descansa,
nada que espera su amado con la llama de la esperanza.
murió en el silencio
con su hijo entre los brazos
pero el amor es un nudo
que no rompe los fracasos
♪ Mac regresa de la guerra ♪
♪ Sin saber lo que ha pasado ♪
♪ Ella lo abraza en la sombra ♪
♪ Con un cuerpo congelado ♪
♪ Ay, Mayna ♪
♪ Un amor que nunca muere ♪
♪ En la casa de madera ♪
♪ Donde el tiempo no se mueve ♪
♪ Espérame en el muelle ♪
♪ Bajo la luna de plata ♪
♪ Que aunque el cielo no se pare ♪
♪ En mi alma a ti se ata ♪
♪ Cae un limón al suelo ♪
♪ Rodando hacia el abismo ♪
Ella estira su brazo con un místico egoísmo
Metros de carne y hueso bajando hasta el jardín
Mientras Magdes de la sombra ve que el sueño llega al fin
No es una mujer de carne
Es un suspiro en el viento
Un fantasma que solo ama
Un eterno sentimiento
Ay, mañana
♪ ♪
♪ ♪
Que mi alma a ti se ata
Quédate conmigo
Y piénsame
Solo quédate
Frakhanon te guarda
Nak sigue esperando